General
Semana Santo Tomás Moro.
Esta semana celebramos a Santo Tomás Moro, patrono de nuestro colegio. Comenzamos el lunes, celebramos la Santa Misa en su día y entronizamos a la Virgen en el patio de Scott.
Los alumnos de 8° básico, I y II medio conocieron al santo desde filosofía, religión, lenguaje e historia interviniendo el pasillo central que invita a redescubrir la figura de Santo Tomás.
La Iglesia lo canonizó como mártir en 1935, porque dio su vida antes que traicionar su conciencia. Y siglos después, Juan Pablo II lo proclamó patrono de los gobernantes y los políticos, porque su vida enseña que el gobierno, y toda autoridad, es antes que nada ejercicio de virtudes.
Santo Tomás fue un jurista respetado, un funcionario fiel a su cargo y un padre dedicado a su familia, y en cada uno de esos roles puso lo mismo: el amor a Dios sobre todas las cosas y la fe como criterio de todas sus decisiones. Nunca llevó una doble vida, con su fe de un lado y su vida cotidiana del otro: supo encontrar a Dios en lo ordinario, y esa fue la fuente de su coherencia.
El Papa León, en su viaje a España, les dijo a los jóvenes que toda vocación nace de un llamado gratuito de amor: el amor de Dios por cada uno. Santo Tomás vivió exactamente eso. Se supo amado por Dios y llamado por Dios a ser un buen ciudadano, un buen marido, un buen padre, un buen hijo de Dios.
Como él, todos estamos llamados a lo mismo: a saberse amados, y a responder a ese amor con una vida coherente, hecha de una sola pieza.

